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viernes, 30 de noviembre de 2012

Los motivos del viaje de Florentino Ameghino a Buenos Aires en Febrero de 1872 para entrevistarse con Burmeister

2012.  Hugo P. Castello, MACN:  en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".
Casi todo el mundo sabía que Darwin había encontrado fósiles en su viaje alrededor del mundo a bordo de la Beagle,  y en especial durante su recorrido por distintos puntos de nuestro territorio. Las descripciones que posteriormente realizó Owen los hicieron aun más conocidos. Eso contribuyó a que la extracción de fósiles y su venta a los museos de ciencias naturales de París, Londres y Milán se convirtiera en un negocio muy rentable para muchos argentinos y extranjeros que vivían en nuestro país.. Quienes participaban en este comercio fueron fundamentalmente inmigrantes italianos y franceses radicados en nuestros territorio.
En 1869 la familia Ameghino estaba radicada en la Villa de Luján y en una modesta casa vivían su padre, Antonio (italiano, 45 años) (1), de profesión de zapatero, su madre María Armanini (italiana, 40 años) y  sus tres hermanos: Filomena (14 años, Juan (10 años) y Carlos (4 años), en tanto Florentino con 16 años ya sabía leer y escribir vivía en Mercedes y se desempeñaba como ayudante de preceptor en un colegio.
No hay  pruebas de que el padre se dedicara a realizar excavaciones en las márgenes del río Luján, quizás se trataba de Florentino, pero la cuestión es que Andrés Lezcano, quien además de estanciero era el Juez de Paz, (2), le envía el 6 de Febrero de 1872(ver anexos)  una intimación escrita al padre para que se abstenga de continuar excavando en los sitios de Bretón, y éste de alguna manera se comunica con su hijo en Mercedes y en respuesta le escribe a  su padre al día siguiente (7/2/1872)  para comunicarle que ha decidido viajar a Buenos Aires para entrevistarse con el Dr. Burmeister.
Burmeister después de su segunda llegada a nuestro país había realizado poca salidas a campo en procura de fósiles, y por lo tanto decidió depender, para escribir sus descripciones de los fósiles pampeanos, de las compras  y obsequios de fósiles que le aportaban los estancieros y algunos buscadores profesionales
Ya en 1863, un año después de su nombramiento como director, una de las primeras medidas que había tomado Burmeister respecto de los fósiles, fue solicitarle por escrito al Ministro Superior de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires que le hiciera saber a los Jueces de Paz del interior bonaerense para que informaran sobre el hallazgo de fósiles en su jurisdicciones (3).
Un año después, en1864, Burmeister se quejaba al ministro Mariano Acosta de un italiano, un tal Juan Dulieni, de la villa de Mercedes que excavaba y vendía fósiles al exterior, y en la misma nota lo invitaba al Ministro a prohibir la exportación de fósiles, por lo que el ministro le recordó en su respuesta, que el Gobierno provincial había prohibido la exportación de fósiles por Decreto del 14 de abril de 186 (4), tarea muy difícil de controlar en la aduana del puerto de Buenos Aires, lo que convirtió a esa disposición en infructuosa por lo qie el ministro le recuerda que la exportación de fósiles estaba prohibida por medio del Decreto del 14 de abril de 1863 (5).
Dos años después Burmeister le comunica al Juez de Paz que el Sr. Pedro Bretón  (7, 8,10) está autorizado a extraer fósiles para el Museo Público (6).
Esa misiva de Burmeister es la prueba que confirma la relación comercial con los Hermanos Juan y Pedro Bretón (franceses), la cual se inicia en 1865 y dura algunos años. Ambos hermanos se dedicaban a excavar fósiles en las márgenes del río Luján, logrando que alguno de ellos le fuera comprado por Burmeister para la colección del Museo Público, como por ejemplo el Gliptodonte que le había vendido al museo en 1866   y el caballo fósil, que con posterioridad dio lugar a una publicación científica.
En 1867 le solicitó al Ministro que diera la orden para que la gente pobre no pudiera “sacar” fósiles del suelo de la provincia (9). Es interesante destacar que no incluye en esa solicitud a los estancieros, quienes le proveían de fósiles como es el caso del Sr. Larroque, quien en 1867 le vendió  por la suma de 15 mil pesos un Glyptodon tuberculatus de la Villa de Mercedes (11,12),  y tampoco incluye a los extranjeros buscadores de fósiles.
Cuando uno de los Ameghino (probablemente Florentino y no su padre Antonio), realizó excavaciones en las márgenes del río Luján, donde uno de los Bretón había hallado fósiles previamente, éste se entera y se debe haber quejado sin dudas a Burmeister o al Juez de Paz, quien a su vez lo intima a don Antonio, en su condición de padre de Florentino y a su vez residente en el área, para que abstenga de continuar excavando.

Las consecuencias de la entrevista entre Ameghino y Burmeister en el futuro del primero. La primera disputa registrada por lo yacimientos fósiles del Luján. El inicio de una  enemistad de por vida.

Al respecto de la carta de Florentino a su padre Antonio, Casinos (2012) dice lo siguiente:
Se conoce una carta dirigida por él a sus padres en fecha tan temprana como febrero de 1872 (Florentino tenía 17 años) en las que les comenta que va a ir a Buenos Aires a visitar al “director del museo”. Es muy probable que, en aquel momento de su primera juventud, no tuviera hacia la institución y a su responsable, otra cosa que un sentimiento de, dígase, cierta admiración. Muy posiblemente la actitud de Burmeister hacia él debió traumatizarlo muy fuertemente, borrándole cualquier atisbo de admiración. Queda constancia de esa amargura, en una carta que dirigió a Francisco P. Moreno, a principios de 1881, cuando todavía se hallaba en París. En la misiva relata de la siguiente manera las raíces de su enemistad con el aludido Burmeister. Hacia fines de 1873 o comienzos de 1874 (no estaba seguro de la fecha, (en realidad  fue en 1872) habría visitado a Burmeister a propósito de sus excavaciones. La actitud de éste habría sido francamente despreciativa, afirmando que los descubrimientos del joven aficionado no le inspiraban la menor confianza y si realmente se confirmasen, tampoco tendrían importancia. Esa en absoluto  receptiva acogida, habría  provocado no obstante su empecinamiento. Afirma literalmente en la misma carta, que gracias al desprecio del alemán, siguió con el tema y en el momento presente no era un simple maestro de escuela. Compara finalmente ese rechazo con la actitud del Profesor Giovanni Ramarino que le dio todo su apoyo”.

Es interesante ver como el tema de la intimación del Juez de Paz a su padre en 1872 no es mencionado en una carta posterior de Florentino a Moreno,  y da lugar a pensar que Ameghino solamente mencionó sus descubrimientos de fósiles a Burmeister, cuando en realidad el viaje repentino y los escasos días transcurridos desde la recepción del escrito de Juez de Paz Lezcano, indican que dicha intimación tiene que haberle preocupado seriamente, y no seria aventurado pensar que con seguridad trató de convencerlo a Burmeister para que autoriza sus excavaciones, ya que de continuar las intimaciones de parte del Juez de Paz, hubiera tenido que suspender sus búsquedas de fósiles, que desde joven eran su pasión, pero que a su vez perjudicaba a su padre.
Si bien desconocemos el resultado de dicha entrevista, podemos deducir que el resultado de la misma no fue favorable para el primero.

Este caso constituiría, por lo tanto, el registro escrito de la primera disputa local  por los yacimientos ricos en fósiles entre paleontólogos de Argentina, tan frecuentes hoy en día, y que habrían tenido su inicio en aquel momento.
Uno o los dos hermanos Bretón, en aquel entonces, era el proveedor oficial de fósiles en Luján y estaba autorizado por el sabio alemán, y a su pedido por el gobierno provincial para esa actividad.
Para el sabio alemán, Ameghino representaba quizás a un joven e inexperto, un paisano que podía dañar los fósiles o recogerlos y no depositarlos en la colección del  Museo Público.
El viaje de Florentino Ameghino a Buenos Aires en el verano de 1872 para ver a Burmeister tiene que haber tenido seguramente como objetivo lograr que el director del Museo no le impidiera a Florentino continuar excavando. Si bien desconocemos el resultado de dicha entrevista, podemos deducir que el resultado de la misma no fue favorable para el primero.
La realidad demostró que después de 1862 y a pesar del control del Juez de Paz, Ameghino  continuó excavando fósiles en las barrancas del río Luján, y pudo reunir una valiosa colección fósiles, dando a conocer nuevas especies en 1875, lo que permitió ese mismo año presentar siete cajones de fósiles en un concurso-exposición organizado por la Sociedad Científica Argentina donde fue premiado con la última de las 14 menciones honoríficas. A su vez el control aduanero en el puerto de Buenos Aires era laxo o nulo y la exportación de fósiles argentinos al exterior continuó siendo un negocio redituable para los locales y los extranjeros radicados en nuestro territorio. El mismo Florentino Ameghino llevó muchos años después su primera colección de fósiles para exhibirla en Paris y posteriormente la vendió.
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Anexos:
Intimación del juez de Paz (trascripción textual)

Luján, 6 de Febrero de 1872
Don Antonio Amegin se astendrá bajo la mas seria responsibilidad (sic) el hacer escavaciones (sic)  en la costa del río en los pasajes que tiene marcados el Sr. Bretón,
pues no se le reconoce… en este Juzgado? *
Matasello oval
Juzgado de Paz
De la Villa de Luján

En lápiz agregado
Andrés Lezcano
Juez de Paz
Documento No. 621 de la correspondencia de F. Ameghino

Nota de Florentino a su padre Antonio

Sr. Don Antonio Ameghino
Villa de Luján

Mercedes 7 de Febrero de 1872
El objeto de esta nota no es otro que el anunciarle que he determinado
ir a la ciudad el sábado próximo, pues es necesario que vaya a hablar yo mismo con el director del Museo. Así que el viernes por la tarde, pasaré por esa por si acaso Ud. quisiera venir también Por ahora no me resta otra cosa que saludarlo, lo mismo que a toda la familia.
Su querido hijo

Florentino Ameghino
Documento No. 622 de la correspondencia de F. Ameghino.

Bibliografía

Casinos, A. 2012.Un evolucionista en el Plata. Florentino Ameghino. Univ. Maimónides-FHN: 427 pp. Buenos  Aires

Notas
(1) Según datos del Censo Nacional de 1869, Antonio Ameghino figura como Antonio Amegin (del mismo modo en que se dirige a él, el Sr. Lezcano, Juez de Paz.  La madre figura como Armanin y Florentino como Ameguino.
(2) Andrés Lezcano 39 años, casado, Lujan, estanciero (figura como Lescano) (Censo Nacional, 1869).
(3) Burmeister solicita la suma de $ 3000 al Ministro Dr. Mariano Acosta para gastos extraordinarios y propone que el gobierno solicite a los Jueces de Paz del interior que informen sobre el hallazgo de piezas fósiles en el territorio provincial. (12/1/1863) (AHMACN No.16ª).
(4) Burmeister a Mto. M. Acosta: se queja de un italiano, Son Juan Dulieni de la villa de Mercedes que vende fósiles al exterior e invita al gobierno a prohibir la venta de fósiles (18/6/1864)  (AHMACN No.47).
(5) P. Cárdenas a Burmeister: acusa recibo de su nota y le recuerda que el Gobierno provincial prohibió la exportación de fósiles por Decreto del 14 de abril de 1863. (16/7/1864) (AHMACN No.48).
(6) Burmeister al Sr. Juez de Paz de Luján, D. José Maria Leal. Le comunica  que el gobierno autorizó al  Sr. Pedro Bretón para extraer unos fósiles para ser presentados al Museo Público. (17/5/1865) (AHMACN No. 88) (en la misma hoja).
(7) Pedro Bretón, jornalero, francés, 27 años, casado con la española Catalina Bretón, 22 años, radicado en la ciudad de Buenos Aires. (Censo Nacional de 1869).
(8) P. Cárdenas a Burmeister. El Gobierno emite permiso oficial al Sr. Pedro Bretón para extraer osamentas de animales antediluvianos  que ha encontrado en la provincia, y le informa que debe dar conocimiento al Sr. Juez de Paz de la zona (17/5/1865) (AHMACN No. 87).
(9) N. Avellaneda a Burmeister. Informa que ha pasado al Mto. de Hacienda el reclamo de 500 p.m.c. para suscripción de 20 ejemplares de los Anales del Museo. (1/8/1867)  (AHMACN No. 176). y al pie una breve nota de Burmeister donde dice:Nota mía al Señor ministro pidiendo orden que la gente pobre no debe sacar mas huesos fósiles del suelo de la provincia (8/8/1867)  (AHMACN No. 177).
(10) Remito de cuentas pagadas por Burmeister de su bolsillo. Una de las cuentas “es del francés Pedro Bretón que busca nuevos fósiles con permiso del Superior Gobierno para el Museo Público. Ha traído este señor una cáscara de una clase nueva de Gliptodonte con la cadera entera y un pie de Mylodon, avisándome que el esqueleto entero se encuentra en el mismo lugar del Río de Lujan, pero tan bajo en el agua que no puede sacar mas.” (3/2/1866) (AHMACN No. 121).
(11) N. Avellaneda a Burmeister. Le informa que el gobierno le brinda permiso para que se  ausente ocho días del museo. En el reverso Burmeister le menciona al ministro que el propietario del molino cerca de la villa de Mercedes, Sr. Larroque, ha hallado en la barranca del río un ejemplar completo de Glyptodon tuberculatus y que desea ir a al lugar para recuperar los huesos fósiles. (15/5/1867)  (AHMACN No. 166).
(11) Por orden del Gobernador se le solicita envié el Presupuesto de Gastos de ese Departamento  para el próximo año 1868. En  la 2ª. Pag.: Gastos de  15.000 p.m.c. por el tema de Glyptodon en Mercedes (en alemán), en 3ª. pag. Enviado por Burmeister el 7/6/1867: Salarios: Director: 3000 p.m.c., preparador: 1200 p.m.c. , cazador y ayudante-preparador: 800 p.m.c., portero: 500 p.m.c., Gastos mensuales: 1500 p.m.c.: Total 84 mil pesos anuales  (5/6/1867) (AHMACN No. 167, 168, 169). En respuesta a la nota de Burmeister informa, que habiendo viajado a Mercedes y dado que ha abonado 15.000 p.m.c. para comprar un Glyptodon tuberculatus, el Gobierno está de acuerdo con respecto al pago. (11/6/1867)  (AHMACN No. 170).

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