Vistas de página en total

viernes, 26 de octubre de 2012

El antiguo edificio del Museo Público en la esquina de las calles Perú y Potosí (Alsina)

Hugo P. Castello, 2012.  MACN:  en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".


El edificio que ocupó el antiguo museo
El local ocupado por el museo estaba situado en la construcción mas antigua de la ciudad (actualmente la Manzana de las Luces), cuyo origen se remonta a los primeros años del Siglo XVIII.


Reconstrucción de como eran las construcciones jesuíticas (actual Manzana de las Luces) en 1767. A la derecha y al fondo el sector que habría de ocupar el museo en 1854 hasta 1940.

El Museo Público se ubicó desde el año 1854 en el sector del edificio situado enfrente a la plazoleta del viejo Mercado, en la esquina de las calles Perú y Potosí (hoy en día Alsina) estando orientado, por consecuencia, al Norte y al Oeste.


La Procuradoría

 de las Misiones, construida entre 1730 y 1780 estaba situada en el ángulo NE de esa manzana, y era la encargada de administrar y capitalizar los beneficios del comercio de las misiones. Tenia además a su cargo alojar y mantener a los indígenas de las reducciones que venían a Buenos Aires para desempeñar diferentes tareas. En torno de su patio y tras las arcadas de ladrillo de sus corredores, se hallaban: las aulas del Colegio de San Ignacio, la botica organizada por el médico irlandés Thomas Falkner S. J. y la Procuradoría de las Misiones.

Fachada del museo en Perú y Alsina y plazoleta ,casi 1885 (Archivo de C.Gotta).













Antiguo plano de la Procuradoria de las Misiones
El museo pasó a ocupar los locales del primer piso , por encima de los cuartos numerados del 18 al 20.


Existen dos relatos escritos de cómo estaban distribuidos los espacios del Museo Público, uno es el realizado por Holmberg (1878) y el otro proviene de una excelente descripción publicada en una guía de turismo en francés (Martinez, 1907). Existen algunas leves diferencias en las dimensiones de los salones que consignan ambos autores.La fachada principal del Museo, sobre la calle Perú media 33, 5 m, aunque la Planta Baja sólo ocupaba 11 m., y la que estaba sobre la calle Alsina, media 49,75 m.Un ala de 14 m. de longitud formaba el fondo que limitaba con el local en ese momento ocupado en parte por la Universidad y en parte por la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.Todo el edificio se componía de una Planta Baja y de un Primer Piso que alojaba algunos cuartos o salones debajo de la bóveda o techo. En el fondo existía un entresuelo, que servia de atelier para los preparadores.La entrada estaba sobre la calle Perú 208. Exteriormente el Museo no atraía la mirada de los peatones, si estos no observaban el escudo nacional con la inscripción correspondiente, lo que no se podían imaginar jamás que el local estaba ocupado por una de las primeras instituciones en ser fundadas en el país.La Planta Baja contenía un largo y húmedo vestíbulo o zaguán en el que se exhibían huesos de ballena y algunos pocos objetos de importancia. Los cuartos de la P. Baja estaban ocupados por el Secretariado, un cuarto oscuro, los toilets, y cuatro piezas con una superficie total de 223 metros cuadrados. Y en un cuarto ubicado justo en la esquina de Potosí y Perú, la biblioteca a la que se accedía desde el zaguán. Al fondo del zaguán estaba la escalera de madera que desembocaba en el corredor abierto (hasta el año1875) de 17,2 m de longitud y de 2,32 m de ancho, paralelo al patio de la universidad. En ese corredor abierto se exhibían cuadros con la serie de los papas, medallas de los reyes de Francia, una cromolitografía de Humboldt, etc. Durante 1875 Burmeister hizo cerrar el corredor, por lo que se convirtió así en una galería cerrada que recibía la luz a través de cuatro ventanas que daban al patio. Había en el primer piso, además, tres cuartos de dimensiones reducidas y cuatro salones con una superficie total de 443, 92 m. cuadrados. En ese nivel estaba instalado el cuarto del Director, al cual se accedía entrando primero al gran salón. Debajo de ese mismo salón estaba ubicado el laboratorio construido a pedido de Burmeister en 1870 y una pieza pequeña que servia de depósito. En el extremo de la galería se encontraba un gran salón paralelo al patio de la Universidad que tenia 40 varas de longitud (equivalente a unos 36 metros) y con ventanas hacia la calle Potosí. En 1878 él se exhibían en jaulas de vidrio los mamíferos, la colección de monedas, y un aposento que contenía la mayor parte de los insectos. Los más llamativos, en jaulas de vidrio distribuidas en la parte media del salón, eran los grandes esqueletos fósiles: el Megaterio, y el esqueleto del ave fósil Dinormis de Nueva Zelanda, etc.). Sus paredes longitudinales estaban cubiertas por armarios que contenían aves, especialmente los pájaros y enfrente las palmípedas. En otros de los armarios estaban los objetos de Arqueología y en la pared del fondo una colección de cuadros de la conquista del Perú y retratos, entre ellos el de Félix de Azara y el busto de Rivadavia sobre el armario de patos y gansos. Se completaba la exhibición con los minerales, los moluscos, los zoófitos. En el salón del primer piso y sobre la esquina se exhibían las aves rapaces, las trepadoras, las gallináceas, giradoras, corredoras, zancudas y el resto de la palmípedas y en vitrinas separadas los gliptodontes.










Placa de bronce recordatoria colocada en el local del antiguo Museo inaugurada el 12/8/1932, durante la dirección del Prof. Doello Jurado. Esta placa en la actualidad está exhibida en un patio interno de la Manzana de las Luces.

Durante la visita al Museo Público en 1889 del comerciante de fósiles y muestras para Museos, Henry Ward, escribió refiriéndose a Burmeister y al local del museo: 




Sus descubrimientos y descripciones de los fósiles del gran Megatherium, el Mylodon, , Glyptodon, y otros, nos han familiarizado con estos monstruos de otras épocas, como si fueran animales modernos. Desafortunadamente, el museo está abierto al público sólo los domingos, sin embargo, se me concedió el gran privilegio de acceso ilimitado a todas sus salas de exposición en cualqueir momento y el tiempo que deseara.
Usted no se puede imaginar el placer que estas visitas me hicieron experimentar . ¿Qué no darían nuestros paleontólogos norteamericanos para estar aunque sea por sólo una hora en la presencia de estos fósiles antiguos, cuyo gran interés, es casi  igualado por su valor histórico,ya que representan las eras de la historia geológica?  Ellos están exhibidos, en su mayoría, en el centro de dos grandes salas d eexposición ,, a fin de facilitar su observación desde todos los ángulos, aquí nos encontramos con muestras completas de diferentes épocas, del Glyptodon, progenitor gigante de los armadillos que se encuentran en toda la pampa, que al cavar sus cuevas se convirtieron en la tumba de sus formifables us formidables antepasados, hay también dos excelentes ejemplares de Scelidotherium, otros dos de Milodón, y un número  de muestras de megaterio, los enormes tardígrados cuyo descubrimiento ha puesto de manifiesto a los eruditos de Europa la existencia en esta parte del mundo, de animales extintos anteriormente desconocidos para la ciencia. Es triste, sin embargo, que un museo importante, tanto por su valor intrínseco como por su tradición, deba tener que guardar sus tesoros en pequeñas y mal iluminadas salas   con bajos techos y accesibles sólo a través de una larga y cansadora escalera de madera y de un estrecho corredor. El local destruye todo el efecto que produciría esta invaluable colección si se la mostrara convenientemente al público en un edificio adecuado (Ward, 1889: 145-6).

Vistas externas del edificio del Museo 
Son muy escasas las fotos existentes del interior y del exterior del edificio.Frente al edificio de la Universidad
 y del Museo existía en Perú y Alsina una plazoleta redonda o “square” con palmeras, y detrás de ella, ocupando, casi toda una manzana se había levantado el Mercado del Centro, al cual se podía ingresar a través de una entrada principal con una arcada. Existían otras dos entradas secundarias por Chacabuco y por Moreno. A los costados de la plazoleta existían dos cafés y un espacio donde estacionaban los carruajes de carga y de pasajeros. En una de las fotos tomadas por Whitcomb (finales de siglo) se puede ver desde el interior del mercado, el frente del primer piso de la Universidad y hacia la izquierda el museo, al fondo, la torre de la iglesia de San Ignacio y más a la izquierda la torre del Cabildo. El Mercado del centro o Mercado viejo ocupaba el sitio en donde estuvo antiguamente la ranchería de los negros al servicio de los jesuitas, cuya iglesia y casa estaban inmediatas.El Mercado databa del siglo XIX y ocupaba la manzana entre las calles Perú, Chacabuco, Alsina y Moreno. Cuando se construyó era el mejor mercado de Buenos Aires y es el que sirvió de modelo a todos los demás que se edificaron posteriormente. Fue demolido en 1907.




Fachada del edificio del Museo en Perú y Alsina, al momento de la foto el alumbrado público ya había sido instalado y por la calle Alsina, corria el tranvía.








  • Interior del Mercado central o Mercado viejo , foto Whitcomb, fines de siglo XIX, (AGN). Instantánea de la puerta de acceso al Mercado del Centro, al que entraban cada día para ser distribuidos miles de kilos de fruta, de legumbres, de pescado, de carne, de queso y manteca, innumerables gallinas, patos, gansos y martinetas, conejos, perdices y palomas, cientos de kilos de embutidos, de hielo, etc.





Plazoleta ubicada en la interseccion de Potosí y Peru, frente al Museo Público, al fondo la puerta de entrada al Mercado central.





Vista aérea del Museo y Facultad, obtenida desde la Torre del Concejo Deliberante, posiblemente después de 1931. La Diagonal Sur ya está trazada, la ochava del Museo aun no había sido demolida, por lo que su ancho se angosta en esa esquina. Posteriormente en 19841 se habrá de construir el monumento a Roca y la ochava será demolida.


Decenas de reclamos infructuosos para la construcción de un nuevo edificio del Museo.

Todos los antiguos autores consultados coinciden en que el edificio no era apropiado para la instalación de un Museo, lo que una vez fallecido Burmeister en 1892, motivó un total de 39 sucesivos reclamos escritos efectuados ante el Poder Ejecutivo por los siguientes Directores del Museo, como por ej., el Director Carlos Berg y el sabio Florentino Ameghino, año tras año (1893-1910), quienes reclamaron la búsqueda de un nuevo local para el museo. En 1907 los poderes públicos habían decretado su transferencia a otra ubicación. En ese año se pensaba construir el nuevo edificio en el Paseo de la Recoleta.,

idea que luego fue descartada. En el edificio de la calle Perú, durante el período de la década de 1930 a
 1940, ya cuando se había inaugurado parcialmente el nuevo edificio del Parque Centenario, continuaron trabajando los científicos y técnicos de la sección Paleontología, quienes fueron uno de los los últimos en trasladarse a la nueva sede. En el año 1945 todavia funcionaban en él las secciones de Musicología y Herpetologia (reptiles) y una pequeña Sala de Conferencias, donde en 1944 se pronunciaron varias disertaciones sobre Antropología y se impartían los cursos teóricos de la Escuela de Minería (Exp. No. E 901/945). Por lo tanto la información de la página Web del MACN en cuanto este tema debe ser corregida.Este memorable conjunto arquitectónico ha logrado subsistir casi en su totalidad hasta nuestros días, con excepción de su ángulo noroeste, sobre las calles Alsina y Perú, que fue mutilado en 1931 al construirse, sobre la esquina del edificio, una ochava para permitir el trazado de la Avenida Julio
A. Roca.  Aparentemente en esa fecha habría desaparecido también la plazoleta del mercado que existía frente al Museo. Nota
1) Herrero Ducloux, E. 1914. Nota sobre el meteorito carbonoso de Nogoyá, Bs. As. ed. Coni. El “Nogoyá” fue hallado en Entre Ríos a los 32º 22’ S., 59º 50’ O y caído el 30/6/1879 con una masa de 4 Kgs., depositado en el MACN.

Bibliografía

Holmberg, E. L., 1878 .El Museo de Buenos Aires: Su Pasado-Su presente – Su porvenir. El Naturalista Argentino, tomo I, entrega 2ª.Febrero de 1878: 33-43.
Martinez, A. N. 1907. Musée d’Histoire Naturelle: 242-249 in: Manuel de Voyageur. Baedeker de la Republique Argentine
, Barcelona, A López Robert, imprimeur: 632 pp. Baedecker, 1907. La Republique Argentina. Ward, A. 1899. Los museos Argentinos. Revista del Museo de La Plata.
1 (1891):145-151.

No hay comentarios:

Publicar un comentario