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martes, 8 de enero de 2013

El reglamento de Visitas al Museo Público de Buenos Aires

Hugo P. Castello, 2013.  MACN: en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".

Al poco tiempo de hacerse cargo de la dirección del Museo Público Burmeister propuso a las autoridades provinciales, dos reglamentos uno para el público y el otro para los empleados. A continuación transcribimos el Reglamento para el Público.

Reglamento del Museo Público de Buenos Aires
1º. El museo se franqueará al público todos los domingos con excepción de los días de fiesta y una solemne función cívica, desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde.
2º. Las personas que deseen estudiar, especialmente, alguno de los objetos del museo, podrán hacerlo, previo permiso del Director, en los días de trabajo.
3º.No es permitido de manera alguna, abrir los estantes para examinar los objetos contenidos en ellos en los días de concurrencia ordinaria.
4º. No es permitido a ningún concurrente el sacar con su propia mano los objetos encerrados en los estantes. Ésto sólo lo podrá hacer el Director.
5º.No es permitido a nadie sacar alguna pieza u objeto con pretexto de examinarlo o estudiarlo detenidamente en su casa.
6º. Las llaves de los estantes permanecerán siempre en poder del Director, sin cuyo permiso no se podrán abrir éstos.
7º. Los empleados del museo están obligados a hacer guardar orden y decencia a los concurrentes del museo, y evitar que éstos toquen o dañen los objetos.
8º. Ni en los días públicos ni en aquellos de concurrencia privada se podrá hablar en alta voz en el recinto del Museo, ni comer, ni fumar.
9º.Los niños solos no son admitidos; pero si acompañados de sus padres ó de otros adultos que los vigilen.
10º. Los empleados se servirán estrictamente a las disposiciones de este Reglamento, siendo de deber cumplirlo con urbanidad y con la consideración que le merece el público, que cumpla también por su parte, los artículos anteriores.
11º. La persona que falte a alguna de las prescripciones de este Reglamento será espulsada (sic) inmediatamente de la sala del Museo. A la puerta de él habrá un vigilante de la policía encargado a hacer efectiva dicha espulsión (sic) siempre que la ordenen sus empleados.
12º. El presente Reglamento será aprobado por el Gobierno, autorizado por el Ministro de Gobierno y se fijará en la puerta del Museo y en las salas de él, para conocimiento de los concurrentes.
Buenos Aires 18 de Junio de 1863
Copia del Reglamento de visitas al Museo Público elaborado por Burmeister y que fuera colocado en el zaguán del Museo.

Burmeister y su pasión por los picaflores



Hugo P. Castello, 2013.  MACN: en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".

El naturalista, explorador y biólogo británico Alfred Russel Wallace, dijo respecto de los picaflores que éstos constituían la familia de aves más notable de todas por el número de especies distintas que se podían colectar en un área determinada y por sus radiantes plumajes.
Cuando los primeros ejemplares de picaflores llegaron del Nuevo Mundo, la increíble habilidad de éstos para alimentarse mientras se ciernen sobre las flores fascinaron a los europeos de aquella época.
Los picaflores como exclusividad americana y particularmente del Neotrópico impactaron mucho a los naturalistas viajeros y por eso Burmeister a pesar de ser un generalista, no se pudo resistir a ese influjo y deseó adquirir la obra de Gould,
(A Monograph of the Trochilidae,or family of the Humming-birds) que era la referencia obligada. en las colecciones ornitológicas del Museo de Ciencias Naturales Londres.



Una de las hermosas litografias de picaflores, coloreadas a mano por Gould o un miembro de su familia, perteneciente a la obra “A Monograph of the Trochilidae, or family of the Humming-birds, 1861”.



Durante su viaje (1850-1852) por los estados de Minas Gerais y Río de Janeiro en Brasil Burmeister describió se ocupó de los picaflores en la obra “Sistematische Übersicht der Thiere Brasiliens (1854)” (Una visión sistemática de los animales del Brasil).
Una década después se ocupó de analizar los picaflores del Paraguay descriptos por el ornitólogo español Félix de Azara (Sobre los picaflores descriptos por D. Felix de Azara) y agregó un suplemento en 1867. En 1865 publicó en Londres un artículo: “Notes on some Humming-Birds from South-América.”, y en idioma alemán “Ueber die von Azara beschriebenen Kolibri-Arten (1865-1866). “ (Acerca de las especies de colibríes descriptas por Azara).
En 1868 escribió una reseña publicada en Londres “Contributions to the Ornithology of the Argentine Republic and adjacent lands”.
Los trabajos de Gould fueron continuados por el ornitólogo británico P. L. Sclater, quien junto con W. H. Hudson fue coautor de una obra (1888-1889) Argentine ornithology: a descriptive catalogue of the birds of the Argentine Republic (Ornitología argentina).
Cuando Sclater en 1887 describió en Londres una especie de colibrí dedicada al autor, Chætocercus burmeisteri, Burmeister publicó en la misma revista científica una nota “On a supposed new Humming-bird of the genus Chaetocercus (Ch. Burmeisteri Scl.)” poniendo en evidencia que él no creía en la validez de la especie que le habían dedicado, sin embargo que con el paso de los años, paradójicamente, ésta nueva especie se mantuvo válida.
 



 




Retrato de John Gould en 1849, llegó a pintar 2999 acuarelas y litografias de aves de todo el mundo.   



La Monografía de John Gould sobre los picaflores
John Gould estaba completamente cautivado por los picaflores y se tornó un coleccionista voraz de especimenes taxidermizados. Cuando comenzó su tarea monográfica, considerada por lo general como su mayor obra de arte, y el más famoso de todos los libros de aves, su colección de picaflores llegó a contar con 320 especimenes.
Irónicamente cuando Gould produjo esta gigantesca obra, él nunca había visto un picaflor vivo, hasta que en 1857 estando en Filadelfia, EE.UU. pudo observar el vuelo de un “picaflor de garganta ruby” (Archilochus colubris). Pero con el uso de técnicas modernas, tal como la de pintar sobre hojas de oro o de plata con acuarelas transparentes y el uso de goma arábica para proteger las placas grabadas durante el proceso de transferencia de la imagen, e impedir que la tinta llenara los espacios que se pretendía dejar en blanco, logró presentar los picaflores en vuelo entre flores tropicales lujuriantes, y se ingenió, en darle, a los que observaban sus láminas, una vívida idea de la naturaleza de estas aves- Se debe mencionar por ejemplo, que una de las cualidades mas distintivas de los picaflores- su iridiscencia-el modo en que la garganta de un macho brilla bajo la luz adecuada- es generalmente captado por las técnicas usadas por Gould.
John Gould fue un autodidacta de humilde origen, hijo de un jardinero, que se tornó, a través del trabajo duro y perseverante, en el ornitólogo británico más famoso.
Rodeado en los jardines de su padre por flores y pájaros, no es sorprendente que cuando niño haya desarrollado un interés activo en la historia natural, y que a una temprana edad haya aprendido el arte de la taxidermia. Fue lo suficientemente afortunado de tener amigos en la London Zoological Society, y que, a partir de 1827, se vinculara con sus actividades científicas y, que, a raíz de eso, le dieran un puesto de curador de las aves y de taxidermista. Después de su nombramiento conoció y se casó con Elizabeth Coxen y en 1830 compró de un oficial británico de la East India Company, que volvía a Londres, una colección de especimenes exóticos de las pocas conocidas aves del Norte de la India., y tuvo la idea de publicar un libro sobre ellas,  cubriendo los gastos de su propio bolsillo. Para ello contó con la ayuda de su esposa que dibujaba y editaba las litografías en base a sus propios dibujos.
Antes de lanzarse a publicar la monografía sobre los picaflores ya había publicado un Monografía sobre los tucanes (1833-35), una Monografía sobre los trogons (1836-38), y por último Las Aves de Australia (1840-48) y sus posteriores suplementos (1851-69).
A la muerte de su esposa en 1841 los libros de Gould fueron ilustrados por distintos artistas incluyendo a Henry Constantine Richter y Joseph Wolf., con quienes publicó su Monograph of the Trochilidae, or family of the Humming-birds en 1861.
También contó con la ayuda de los artistas Edward Lear, Richard Sharpe, y William Hart. Este último, junto con Richter, transfirió los diseños a la piedra.
La parte principal de la Monografía le insumió 12 años de trabajo con 360 exquisitas láminas a color, que publicó entre 1849-61, mas 3 suplementos entre 1880-87.
Gould, quien fue contemporáneo del famoso ornitólogo americano John James Audubon, para reclutar suscriptores a su obra, construyó un edificio en la Jardines Zoológicos, donde exhibió la totalidad de su colección de picaflores, lo que le permitió recaudar 1589 libras del cobro de la entrada y reunir 75 nuevos suscriptores, entre ellos se contaban la Reina Victoria (desde 1837), el Príncipe Alberto, un emperador, un rey, 3 príncipes, y 9 duques. Durante la segunda mitad del siglo XIX sólo la parte más pudiente de la sociedad europea podía intentar suscribirse a su obra, en especial para poseer sus coloridas y hermosas litografías, que eventualmente fueron encuadernadas. Como típico victoriano dedicó su vida a la producción de los “Folios de Gould” publicados desde 1832 en adelante, que fueron uniformemente publicados en el tamaño de “folio imperial” (16 x 21 pulgadas) y que fueron ilustradas en el modo inimitable de Gould con litografías pintadas a mano, que por lo general presentaban al ave en su tamaño natural. De ese modo publicó numerosos volúmenes sobre las aves de Asia, Australia, Gran Bretaña, Nueva Guinea y América. A su muerte la colección de picaflores fue vendida al Museo de Historia Natural de South Kensigton, junto con una colección de mamíferos de Australia por el monto de 3000 libras esterlinas.

 
Cómo hizo Burmeister para adquirir la obra de John Gould sobre los picaflores del mundo
De acuerdo a las anotaciones manuscritas de Burmeister en el primer catálogo de la biblioteca del Museo Público de Buenos Aires, durante el año 1882 tomó la decisión de adquirir la obra de los Trochilidos o picaflores directamente de un anticuario y vendedor de libros (Henry Sotheran Ltd.) que había sido editada con un total de 25 partes y tres suplementos, incluídas sus 320 litografías..
El monto total que pagó en aquel momento fue la cuantiosa suma de 75 Libras esterlinas,  habiendo programado su pago en tres cuotas a pagar el 5 de Julio, 16 de Agosto y 5 de Septiembre, desglosado en 65 libras por las 25 partes y tres suplementos (1-3) con un costo de 3 libras, 3 shillings y 9 peñiques.
De acuerdo con sus anotaciones, las publicaciones de Gould llegaron embaladasy transportadas al puerto de Buenos Aires en las bodegas de un “British packet” o “paquebot” británico.
Hoy en día esta maravillosa obra reposa en la caja fuerte del Museo y constituye sin dudas la obra más valiosa de la Biblioteca del MACN, y ayuda a poner de manifiesto el exquisito gusto de Burmeister por los libros científicos que eran a su vez verdaderas obras de arte.
Lamentablemente la humedad de la ciudad de Buenos Aires y en especial del edificio del antiguo Museo Público en la “Manzana de las Luces” contribuyeron a que las láminas presenten, hoy en día, numerosas pequeñas manchas tenues de óxido, que podrian ser restauradas a su total explendor, de tomarse una decisión al respecto..

Local actual del anticuario de libros Sotheran en Londres. Sotheran es una de las firmas mas antiguas de Europa, fundada en York en 1761, y posteriomente establecida en Londres en 1815. Situada actualmenteen en un local no muy lejos de su anterior ubicación en el 36 de la calle Picadilly, distribuye un folleto sobre la vida y obra de John Gould (48 páginas), en las que se enumeran las numerosas obras de este famoso ornitógo y naturalista. Durante más de 200 años esta firma ha ofrecido a la venta oportunidades incomparables a coleccioncitas y entusiastas, como la biblioteca completa de Charles Disckens en 1870, el stock completo y copywrites del ornitólogo y naturalista John Gould. A raíz de la destrucción de su local por bombas durante la Segunda Guerra Mundial nos fue imposible acceder a sus archivos históricos y en especial a los referidos a las compras efectuadas por Burmeister.
Anotación de puño y letra de Burmeister en una de las páginas interiores del Catálogo de la Biblioteca.
Por el Vapor inglés
1476. John Gould. The Trochilidae or Humming Birds,London, folio, 360 plates en 25 partes. 65 Libras. Suplementos 1 a 3: a 3 libras, 3 Shillings y 9 peñiques. He comprado esta obra de los libreros Henry Sotheran and Co. Londres, 36 de Picadilly (street), pagándola en 3 cuotas de 25 libras. Primera cuota pagada 5 de Julio, Segunda cuota pagada 16 de Agostyo, tercera cuota pagada, 5 de Setiembre.Para pagar las 75 Libras (esterlinas) son aplicadas las entradas extraordinarias de libros vendidos al Sr. Capriano de la Peña .
Anales del Museo Público 600 pmn
Los caballos fósiles, dos ejempl 300 pmn.
a dos viajeros chilenos: Anales del Museo Público, dos ej.1200 pmn; Los caballos fósiles, un ejempl. 150 pmn.

jueves, 3 de enero de 2013

Repetidas ausencias de Fontana en su puesto de trabajo: Nota del Director al Ministro de Gobierno D. Antonio Malaver: 6 de mayo de 1870


Transcripto por  Hugo P. Castello, MACN:  en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara". 2013.

El director del Museo Público fue sorprendido por  la designación del joven Luiís Fontana en el Museo y posteriormente por su enganche en el ejército nacional sin que éste se lo comunicara primero. Para la forma de ser del Dr. Burmeister éstos eran hechos seguramente inadmisibles. Fontana sabia que si solicitaba el permiso, Burmeister se lo hubiera denegado. A continuación sigue el texto de una carta de Burmeister escrita en 1870 al Ministro de Gobierno explicando los motivos por los cuales solicita el alejamiento de Fontana del cargo que ocupaba.

Copia fiel de la nota AHMACN No. 267
"El Preparador del Museo Público, D. Luís Fontana se ha alejado de su empleo desde el 27 del mes pasado (abril) sin hablar conmigo antes sobre su ausencia premeditada, avisándome por carta con fecha del 28 de abril, carta que me ha sido entregada por un jovencito al 30 de abril, a las 3 de la tarde, que el Sup. Gobierno ha dado a él licencia de ausentarse de Buenos Aires por algún tiempo mas, no definido. Por esta licencia falta actualmente en el Museo Público una persona que cuide a la gente en los días públicos, como también algún asistente para las obras corrientes, lo que me obliga a solicitar de V.S. el permiso de aceptar una otra persona  facultativa para sustituirlo, pagándole el sueldo de este empleado hasta su regreso. Al mismo tiempo me permito hablar a V. S. sobre la conducta poco satisfactoria con el cual el joven Fontana ha cumplido su empleo hasta ahora.
No es la primera vez ………………
Se trata este joven como una persona completamente independiente, aun el ha recibido su colocación (empleo) por mi informe benévolo al Sup. Gob. dado de mi no tanto en consecuencia de sus facultades muy limitadas, que por la confianza en su buena voluntad hace mi conducción útil a su patria y estudios con diligencia para completar los grandes vacíos de sus conocimientos.
Pero de ningún modo el ha cumplido mi presunción de su buena voluntad, faltando desde el principio de su colocación a la hora fijada por el reglamento de su entrada en el establecimiento y retirándose también antes del termino fijo de sus trabajos diariamente.
En el principio he hablado con él repetidas veces sobre esta negligencia continua y principalmente sobre su mala conducta, deja al museo sin vigilancia en los días públicos hasta las once y hasta la doce, pero no he conseguido nada; el me contestó, que las circunstancias de su casa no se lo permitían venir mas temprano y me he visto obligado, no hablar mas sobre este asunto para no repetir serios conflictos.
Muchas veces no viene por días enteros y cuando vuelve no se excusa nunca sobre su ausencia, de todo el se trata no como dependiente, sino como voluntario independiente que cumple por favor con las obligaciones de su empleo.
Respecto de estas obligaciones el no es capaz de satisfacer las obras de un preparador bueno y hábil. No sabe armar ningún mamífero o pájaro más grande que un conejo o una palomita y aun estas pequeñas obras salen bastante mal. Durante todo el tiempo de su ocupación en el Museo Público desde el 23 de Noviembre de 1868, el no ha trabajado mas que una docena de objetos pequeños, obligándome a dejar “inarmadas” (sin armar) las mas grandes o pagar obreros particulares para la armazón de éstas, como ha sido el caso con el lobo marino recién armado por el preparador Moser.
El mismo no niega la falta de facultad suficiente para armar objetos grandes, el mismo me contestó que no puede armar un tigre o un águila, y se contenta con este defecto como una cosa insignificante,….
Para dar a él ocasión de hacerse útil al Museo Público, lo he instado a hacer colecciones de insectos, avisándole como se pican y tratan a estos animalitos delicados. Pero con excepción de un grande coleóptero recibido de un amigo del Paraguay, el joven Fontana no ha traído al Museo Público ningún insecto bien armado, la pequeña colección que el me ha ofrecido una vez, ha sido de tal modo tan mal tratada que no la pude aceptar como cosa útil al establecimiento.
Así ha sucedido que no pude (tener) ocupado al joven Fontana de otro modo, que como asistente de las obras ejecutadas por mi mismo, ……………………..
No sé, de cual modo puede ser útil este joven al Museo Público para lo futuro… el no muestra interés para aumentar las colecciones… aun él es tan ignorante que no conoce ningún animal del país científicamente. Al fin su “malo” ejemplo “corrumpe” a los otros empleados, que se creen autorizados a permitirse la misma negligencia, que muestra el preparador.
Es evidente, que no puedo ser contento con la conducta de un empleado de esta clase y por esta razón me he visto obligado dar razón francamente al Sup. Gob. De la situación mala, como la es, invitándole pensar y rogándole tomar las medidas necesarias para impedir sea insultado otra vez por un empleado subalterno en un modo tan ostensivo y premeditado ."(AHMACN No. 267) (6/5/1870).

Transcripto por  Hugo P. Castello, MACN:  en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara". 2013.

Comentario: el borrador de esta carta al Ministro Malaver se extiende en tres largas carillas y reflejaría el extremo cuidado que toma Burmeister en justificar porque el joven Fontana no puede continuar trabajando en el Museo.
Quizás Burmeister sabía que Fontana contaba con apoyo político y presenta sus argumentos con lujo de detalles, algo inusual de su parte. La realidad demostró que tuvo que pasar mas de un año hasta que el Ministro Malaver se vió forzado en aceptar nuevamente la solicitud de Burmeister de despedir a Fontana de su puesto.

Nota: con posterioridad Fontana  se dedicó a explorar el territorio del Chaco y fue su primer gobernador y a partir de 1884 se convirtió en el primer gobernador del Chubut.
Tte. Cnel. Luis Jorge Fontana 1884-1893: Primer Gobernador del Chubut, cargo en el que permaneció diez años y en los que efectuó una tarea notable como descubridor, fundador de colonias y promotor del progreso. Allí dirigió la expedición al oeste, con un grupo explorador denominado los "Rifleros del Chubut", que descubrió el valle 16 de Octubre, zona fértil precordillerana que se convertiría en un nuevo asentamiento de la colonia galesa de Trevelin

El paso fugaz de Luís Jorge Fontana por el Museo Público

Hugo P. Castello, 2013. MACN:  en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".



Luís Jorge Fontana  había nacido en Buenos Aires el 19/4/1846, hijo de un abogado y uno de los secretarios del Gral. Rosas, que tuvo que huir después de Caseros, con lo que de chico se crió con su familia en Carmen de Patagones, en aquella época el límite austral de nuestro territorio y él dominado por los indios. En 1859 y ya  con trece años ingresó como aprendiz en la Comandancia militar de Río Negro y a los 14 tuvo su bautismo de fuego contra un malón que atacó a Patagones. Mas tarde pasó a revistar en 1861 durante tres años en la Policía de la ciudad de Buenos Aires hasta que, en 1865, cuando tenia 19 años de edad y se inicia la Guerra de la Triple Alianza  contra el Paraguay, se alista como Guardia Nacional incorporándose a la Armada, y tras la batalla del Riachuelo (Corrientes) le toca combatir en la batalla de “Paso las Cuevas”. El vapor de 11 cañones "Guardia Nacional" al mando directo de Luís Py, llevando la insignia del coronel José Murature se había incorporado a la flota de Brasil y logra forzar  el paso, en una de cuyas márgenes se encontraba la artillería e infantería paraguaya En esa batalla el vapor “Guardia Nacional” tuvo que soportar el fuego de 8000 soldados y 40 cañones paraguayos que vigilaban el paso.

El nombramiento de Fontana y las actividades que desarrolló en el Museo

Dos años después y ya con  21 años de edad en 1867 aparece revistando en un cargo como “escribiente” supernumerario en la Secretaria de la Universidad de Buenos Aires, situada en la actual “Manzana de las Luces”. Intenta pasar a trabajar en el Museo Público , en el mismo edificio, como “corrector de pruebas” con una asignación mensual de mil pesos. El rector de la Universidad  Juan María Gutiérrez le hace saber por nota a Burmeister en abril de 1867 de la disposición del Gobierno provincial para que D. Luís J. Fontana pasara que trabajará bajo sus órdenes como “corrector de pruebas” (1).



El joven Luis Jorge Fontana, cuando trabajó en el Museo Público
Se desconoce si Fontana pasó a trabajar inmediatamente al local del Museo, que estaba a pocos metros de la Secretaria de la Universidad, pero recién, un año y medio después,  como consecuencia de una solicitud de D. Luís Fontana al Superior Gobierno para que se lo nombrara como “preparador” y cazador” del Museo Público, y a raíz de la negativa de Burmeister de conceder ambos puestos a Fontana (ver carta de Burmeister (2) ), el Ministro Juan Fernández le hizo saber a Burmeister que el Superior Gobierno había decretado dar el empleo de “preparador” de dicho establecimiento a Fontana con las funciones de “Inspector” interno y sustituto del director en su ausencia, y a Federico Schulz el puesto de “cazador” con las funciones accesorias de armar objetos grandes y acompañar al director en sus viajes (3).
Con el tiempo se verá que Burmeister se equivocó con respecto a ambas designacione. En el primer caso da la sensación que Fontana tenía buenos contactos políticos con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires y que lograba siempre sus propósitos, y en el caso de Schulz, un accidente posterior lo inmoviliza  y le impide retornar al Museo para hacerse cargo de su puesto.
A partir del 23/11/1868 Fontana se desempeña en realidad como “preparador” del Museo, con un salario de 1200 p.m., en reemplazo de Antonio Pozzi que había sido dimitido por Burmeister.
En Octubre de 1868 por sugerencia de J. L. Fontana, Burmeister había decidido embarcarse y en el vapor nacional “Patagones” para viajar hasta el fuerte de Carmen de Patagones, en el sur de la Provincia de Buenos Aires con el propósito de recoger fósiles, y para ello solicita dos pasajes en cámara para él y dos en proa para el preparador  Fontana (4). Reclama además una carta de recomendación para el Comando. Militar de Carmen de Patagones. Los pasajes le fueron concedidos (5),  pero cuando Burmeister se entera en diciembre/1868 que el vapor había sido enviado a un astillero en Río de Janeiro para reparaciones decide, por motivos de salud y avanzada edad,  no embarcarse en el velero que lo reemplaza (7).
Posteriormente en marzo de 1869 cuando Burmeister viaja por ferrocarril a Rosario para colectar especimenes, deja a Fontana como director a cargo del museo (8).
En ausencia de Burmeister que estaba  “ocupado en exploraciones científicas en las Provincias del Interior” y ante un pedido del gobierno para elevar la Memoria anual del Museo Público referida al ejercicio 1868, el joven Fontana, en su calidad de “Inspector” interino del Museo , elabora un informe de las actividades cumplidas el año anterior y de los nuevos objetos incorporados a la colección científica, entre ellos un ejemplar de delfín, Pontoporia blainvillei colectado en un viaje realizado el 12/7/1868 (9).
Con anterioridad, en diciembre de 1869 Fontana había salido en defensa de Burmeister en relación al despido de Antonio y Santiago Pozzi como “preparador y ayudante “respectivamente del Museo Público, escribiendo un texto de 4 carillas manuscritas para ser publicadas en el diario “Tribuna” de Buenos Aires (ver Antonio y Santiago Pozzi) (6).
Al ser asesinado el Gral. Urquiza en el Palacio San José, Entre Ríos, el  11 de abril de 1870, la vida de Fontana tomaría un nuevo rumbo.  El gobierno decide reprimir a las huestes del caudillo López Jordán y Fontana decide alistarse como practicante de cirugía del ejército en operaciones y habrá de participar en esa condición en  la batalla del Sauce.
Quizás atraído por la posibilidad de servir en el ejército o como consecuencia  de su falta de interés en el trabajo que realizaba en el Museo Público, o de su mal relacionamiento con Herman Burmeister, Fontana logra que el Superior Gobierno le conceda licencia en el museo, sin comunicárselo previamente al Director y se ausenta del empleo en el Museo.
Solamente a fines de abril de 1870 Burmeister se entera por carta en mano de la licencia que el gobierno le otorgó a Fontana y como considera lo ocurrido como un insulto premeditado de un subalterno, escribe un extensa nota donde le explica con lujo de detalles al Ministro, que Fontana no  cumple con sus obligaciones y que no sabe realizar los trabajos que se le encomiendan, y de ahí que pide permiso para  reemplazarlo por otro empleado.
El 20 de mayo de 1870 las huestes de López Jordán son derrotadas por el General Conesa pero el conflicto habrá de continuar en el tiempo. Ese mismo  día el Ministro Malaver  le comunica a Burmeister que “el Sup. Gobierno ha concedido permiso al preparador Fontana para prestar sus servicios como “Practicante Mayor” en el Ejército en operaciones en el Paraná  previniendo a Ud. que los sueldos que devengan serán asignados a beneficio de ese Establecimiento” (11). Ese mismo día se lo autoriza a Burmeister a nombrar un “preparador interino” en reemplazo de Fontana (12).
Como consecuencia de su participación en los combates en Entre Ríos, el cirujano principal  le otorga a Fontana un diploma (ver foto) en el que consta un relato detallado de sus actuaciones, mencionando entre otras  cosas  que  “ Luís Jorge Fontana entre el 20 de mayo y el 30 de Diciembre de 1870 en su condición de naturalista, inspector y preparador del Museo Publico revista como Practicante de Cirugía en el cuerpo medico del  ejercito en la lucha contra las tropas del caudillo Ricardo López Jordán, y termina prestando servicios en el Hospital Militar de Paraná ; por sus méritos se le confiere un diploma.”
Sin embargo hay constancia que Fontana retornó, quizás temporariamente,  al Museo el 16 de agosto de 1870 y que Burmeister le encomendó la limpieza de los huesos de una ballena fin, Balaenoptera physalus, hallada en la costa a dos millas de la ciudad de Buenos Aires, tarea que Burmeister suponía le demandaría varios meses (10).
A su retorno a Buenos Aires el joven Fontana efectúa un viaje a Carmen de Patagones y colecta entre otras piezas: cráneos de indios “puelches” con objetos de su industria, liebres, un  gato montés, un esqueleto de Guanaco, avestruz petiso, y “cuevas” de diferentes pájaros (15).
Habiendo transcurrido un año desde su retorno al Museo y a solicitud de Burmeister (22/7/1871), el Ministro Malaver  en base a las quejas recibidas de parte del Director del Museo y por falta de interés de Fontana en su empleo, se  decreta la separación de Luís Jorge Fontana del  cargo de “preparador” del Museo (13); Burmeister se lo hace saber (14) y a fin de año es  reemplazado en su puesto de Inspector por Baltasar Friebling (15).
No hemos podido comprobar la afirmación de que Fontana al ser dimitido de su puesto pasara a desempeñarse como “conservador” del Gabinete de Historia Natural de la Universidad., ya que Burmeister, conocido y amigo de J. M. Gutiérrez le habría comentado al rector su parecer al respecto. Tampoco creemos dudosa, en base a lo expuesto con anterioridad, la existencia de una carta de recomendación de Burmeister alabando las condiciones del joven Fontana.
Sin embargo, no caben dudas, que Luis Jorge Fontana (1846 – 1920) fue un extraordinario hombre de acción,  y los hechos posteriores a los sucesos aquí relatados muestran  un personaje distinto, quizás aventurero pero valiente, que recorre distintos rincones de nuestro territorio como fundador de Formosa, explorador del río Pilcomayo y del territorio de Chubut y autor de numerosos libros, varios de ellos referidos a nuestra fauna y flora. Quizás su paso fugaz por el Museo, a pesar de su sabor amargo, contribuyó a su formación.

Notas:
1)   Fontana conservó la nota del rector J. M. Gutiérrez en su poder y recién se la entregó al Dr. Carlos Berg en Septiembre de 1893, la cual fue incorporado al Archivo (19/4/1867) (AHMACN No. 161ª).
2)   Carta de Hermann Burmeister al Ministro de Gobierno con respecto a la solicitud de D. Luís Fontana para ocupar el puesto de “preparador” y de “cazador”.  (17/11/1868). (AHMACN No. 213).(Ver artículo con la transcripción de dicha carta en este blog).
3)   El Ministro Fernández acepta las sugerencias de Burmeister y designa a Fontana y a Schulz en los puestos respectivos de “preparador” y de “cazador” (23/11/1868). (AHMACN No. 216)
4)   Burmeister a  N. Avellaneda. Informa que acercándose la estación buena para viajar al campo solicita  4.000 p.m.c.  para gastos de viajes Informa que irá “…acompañado por el joven Luís Fontana, que Vd. me ha recomendado viajar a Patagones, al  “publito” (sic) del Carmen y solicita carta de recomendación del Sup. Gobierno al Comandante militar del punto, para que me facilite los auxilios necesarios en su poder para asistirme en la “ execución” (sic) de mi propósito”. Solicita además cuatro pasajes del vapor (dos de cámara) y dos de proa para el cazador del Museo, que me acompañará en el viaje en el mes de Diciembre de este año. (6/10/1868) (AHMACN No. 205).
5) Juan Fernández a los (Armadores)  Sres. Aguirre y Murga, Vapor Nacional Patagones. Por servicio público se les entregarán dos pasajes a Burmeister y al joven Fontana en dicho vapor para viajar a Carmen de Patagones (20/11/1868) (AHMACN No.213ª).
6) Borrador manuscrito de Fontana para el diario Tribuna (10/12/1868) (AHMACN No. 218).
7) (16/12/1868) (AHMACN No. 219).
8) (22/3/1869) (AHMACN No.226)
9)   Borrador de la Memoria anual del ejercicio 1868 y de una lista manuscrita de de objetos de historia natural adquiridos o donados al Museo Público. (22/4/1869). (AHMACN No. 228)
10) Nota de Burmeister al Ministro Malaver avisando del retorno el día 16/8/1870 al Museo. (AHMACN No. 296) (17/8/1870).
11) Malaver informa que se le concedió permiso a Fontana para prestar servicios como “Practicante Mayor en el Ejército” (AHMACN No. 273) (20/5/1870).
12) Idem. Se le otorga permiso a nombrar un “preparador interino” (AHMACN No. 274) (20/5/1870).
13) Malaver a Burmeister: le hace saber del decreto separando de su cargo a Luís J. Fontana por incumplimiento de sus obligaciones. (AHMACN No.334) (9/8/1871).
14) Bumeister al Ministro: le hace saber que le hizo entregar a su esposa en su domicilio una nota con la dimisión de Fontana, ya que éste no se presentó por el Museo. (AHMACN No.336) (18/8/1871)
15) Memoria anual del Museo Público, año 1871 (AHMACN No. 355) (18/1/1872).

Reconocimiento otorgado por su desempeño en el Cuerpo Médico a Luís Jorge Fontana
El que firma, Cirujano principal del Ejercito Nacional del Paraná (Entre Ríos) y Director del Hospital Militar de // dicha ciudad Certifica: // Que el naturalista Argentino Don Luís Jorge Fontana Inspector y preparador del Museo Publico de esta // ciudad; sirvió á sus inmediatas ordenes como Practicante de Cirujía en el cuerpo medico de dicho ejercito habiéndose encontrado en la gloriosa batalla del Sauce (20 de Mayo de 1870) donde contribuyó con perseverante eficacia // y riesgo de su vida al alivio de nuestros hermanos caídos bajo el plomo y el sable sangriento de las hordas van- // dalias acaudilladas por Ricardo López Jordán yendo mas tarde, á continuar sus buenos servicios en el Hospital // Militar de la ciudad del Paraná hasta el 30 de Diciembre de 1870. // Declarando así mismo que fue digna y honorable la conducta que observó en esa ruda campaña, por // lo que me es satisfactorio expedir el presente en Buenos Aires a 1° de Setiembre de 1871. (Rúbrica).

Diploma original realizado en tinta e iluminado con ornatos y el escudo de la República Argentina . Oblongo. Medidas: 270 x 425 mm. Obra enmarcada.
El presente reconocimiento refiere a su desempeño como practicante de cirujía desde el 20 de mayo de 1870,en especial  durante la batalla del Sauce, y demás acciones llevada a cabo para someter a López Jordán, hasta el 30 de diciembre de 1870.

Cuando Luis Jorge Fontana quiso ser empleado del Museo: Carta de Hermann Burmeister al Ministro de Gobierno en relación a su solicitud de incorporarse al Museo. Buenos Aires, 1711/1868.


Hugo P. Castello, 2013.  MACN: en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".


Luis Fontana trató de pasar a trabajar desde la Universidad de Buenos Aires al Museo Público  y su solicitud generó esta respuesta de Burmeister:

Copia fiel de la nota AHMACN No. 213

Los empleos en el Mus. Publ. que solicita D. Luís Fontana, son empleos subalternos, que convienen por sus obligaciones mucho más a artesanos, que a una persona de sus facultades y de su posición social.
Falta también al Señor Fontana la experiencia y la “dexteridad” de un preparador hábil, fundada en una larga ocupación con tales obras, siendo el dicho Señor capaz de armar algunos pájaros y mamíferos de menor tamaño, pero de ningún modo objetos grandes y mucho más difíciles para la ejecución buena.
Al fin no pueden unirse los dos empleos de preparador y cazador en una sola persona, sin dar los perjuicios mas grandes al Mus .Publ. ; porque el cazador trabaja fuera del establecimiento, y el preparador debe ser presente en él diariamente para cumplir sus obras corrientes de mano.
Por todas estas razones no puedo dar al superior gobierno el consejo, aceptar la solicitud de Don Luís Fontana, como él lo ha puesto.
Pero como  D. Luís Fontana es un joven de muy buena voluntad, que probablemente con algunos años de estudio asiduo puede formarse en una persona útil para el Museo Público, me permito para satisfacer su solicitud en un modo conveniente (me permito) proponer al Sup. Gob. dar el empleo del preparador solo, conservando el empleo de cazador a otra persona que propongo, como persona muy hábil, D. Federico Shulz, que ya antes ha funcionado en el Mus. Publ. provisoriamente, este joven es un magnífico cazador, sino también un buen artesano en el ramo de la armazón de los objetos naturales útiles para un museo, y si el Sup. Gob. acepta mi consejo, colocar el dicho Schulz al lado del señor Fontana, puedo ocupar este en un modo conveniente, como Inspector del Museo Público, dejando las obras que sobresalen sus facultades al dicho Schulz.
Aceptando este arreglo, el Sup. Gob (habrá) hecho un verdadero beneficio al Museo Público, pero dando los dos empleos a una sola persona como D. Luis Fontana, es también decretar la ruina del establecimiento.” (AHMACN No. 213)
Transcripto por:  Hugo P. Castello, MACN:  en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".  2013.

Nota: la nota refleja las dificultades del Dr. H. Burmeister para expresarse plenamente en idioma español, pero aun así deja ver que no estaba muy convencido que Fontana fuera el candidato ideal para ocupar un puesto en el Museo Público. Quizás para satisfacer al Ministro terminó aceptando.

Una carrera científica entre Prusia y Argentina: el itinerario de Hermann Burmeister .Parte IIa.

2013.  Hugo P. Castello, MACN: en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".
Reproducción textual del trabajo original de la autora, Sandra Carreras
 

Una carrera científica entre Prusia y Argentina: el itinerario de Hermann Burmeister. Parte IIa.
Sandra Carreras*
 

De acuerdo con el criterio de Burmeister, el Museo sería estructurado en tres secciones: artística, histórica y científica. Como era de esperar, Burmeister se concentró en la organización y ampliación de la sección científica, específicamente de las colecciones zoológicas y paleontológicas, por medio de donaciones, compras, intercambio y caza (Mantegari 2003: 105). Esto provocó necesidad de más espacio e inversiones en atención a los requerimientos de la exposición de las colecciones: Los pedestales de los objetos, antes tan malos que parecían hechos para desfigurar su elegancia, se hallan en gran parte cambiados y colocados sobre los nuevos, con el nombre científico al pie. Estos pedestales están muy hábilmente construidos según los modelos que traje conmigo, pertenecientes a la colección que tenía a mi cargo en la Universidad Real prusiana de Halle. Estas diferentes obras, como también algunos nuevos estantes prolijamente trabajados, han sido ejecutados con la cantidad de 20.000 $ decretada extraordinariamente por el Superior gobierno a solicitud mía, cuando entré en el empleo, para emprender la nueva organización del museo (Burmeister cit. según Birabén 1968: 30).
En 1864 Burmeister dio inicio a la publicación de los Anales del Museo Público de Buenos Aires con el objetivo de introducir a su museo “en la sociedad de sus rivales”, dando difusión a los objetos de historia natural nuevos o poco conocidos conservados en el establecimiento. Para apoyar estas actividades y con el decidido apoyo del rector de la Universidad de Buenos Aires, Juan María Gutiérrez, Burmeister impulsó la fundación de la Sociedad Paleontológica, cuyos socios se comprometieron a colaborar para acrecentar las colecciones y apoyar financieramente la publicación de los Anales (Auzá 1996).
Los Anales aparecieron en un tiraje de entre 200 y 500 ejemplares para poder ser remitidos a “todos los sabios distinguidos y establecimientos científicos de igual clase, europeos como americanos” (Actas de la Sociedad Paleontológica, 1866, cit. en Auza, 1996: 146). De esa manera, Burmeister pudo ampliar también la biblioteca del museo.
La publicación no se realizó sin dificultades tanto económicas como técnicas. El director decidió enviar las láminas y litografías a París porque no confiaba en los talleres existentes en Buenos Aires, pero tuvo que constatar que también en París se cometían errores por falta de vigilancia o de conocimiento. Simultáneamente, Burmeister continuó publicando sus trabajos científicos en el exterior.
Cerrada la experiencia de Córdoba, Burmeister concentró definitivamente sus actividades en el Museo de Buenos Aires. Los testimonios propios y ajenos coinciden en destacar su enorme capacidad de trabajo. Los Anales fueron íntegramente su obra personal; él escribía los trabajos y los ilustraba como eximio dibujante. Suyos eran también los informes y memorias. Su alto prestigio científico facilitaba el acceso de obras de los centros científicos más importantes y acrecentaba la biblioteca imponiendo un progresivo trabajo de catalogación que también fue obra personal suya.
En este contexto, la federalización de la ciudad de Buenos Aires, que fue separada
definitivamente de la provincia del mismo nombre, tuvo repercusiones también en el
ámbito científico. En la recién fundada ciudad de La Plata, la nueva capital provincial, se creó en 1882 un nuevo museo dirigido por Moreno, quien donó a ese fin sus propias
colecciones, en tanto que el Museo Público pasó a depender del gobierno nacional bajo
el nombre de Museo Nacional de Buenos Aires. Burmeister dirigió entonces sus intereses a tres cuestiones centrales: profundizar el reconocimiento oficial de los servicios que había prestado al país, fortalecer el museo en su calidad de institución “nacional” y defender su autoridad de sabio naturalista ante el avance de nuevas posturas y personalidades científicas (Mantegari 2003: 170 ss.). Una carta que en el año crítico de 1890 elevó al Ministro de Instrucción Pública solicitando aumento de sueldo y sobre todo de personal pone en evidencia tanto su estrategia argumentativa como la situación en la que para entonces se e encontraba la institución en comparación con sus rivales:
“Ruego a V.E. que cuando sea presentada mi solicitud a las HH. Cámaras, no olvide recordar que el número de empleados del Museo Provincial de la Plata pasa de treinta, contando  los empleados extraordinarios y que el Museo Nacional del Brasil, en Río de Janeiro, tiene también más de veinte personas empleadas en la conservación y aumento de los objetos. Nuestro Museo Nacional no tiene más que tres... Si el Superior Gobierno considera que ya he cumplido 83 años de edad, de los cuales 28 he servido al país y sin descanso por su fama científica, creo no exagerar solicitando un vicedirector, como tienen la Biblioteca Pública y otras reparticiones de la administración ” (cit. según Birabén 1968: 38).
Burmeister continuó trabajando en su museo hasta que en febrero de 1892, a los 85
años de edad, se cayó de una escalera al intentar abrir una ventana, sufriendo un
accidente de cuyos efectos nunca se recuperó. Pocos meses después falleció luego de haber  logrado que el gobierno aceptara a Carlos Berg como su sucesor.
Autopercepción y realidades
En 1880, la prestigiosa Imprenta Coni de Buenos Aires publicó en alemán un documento que resulta muy revelador en cuanto a la autopercepción de Burmeister y su representación pública. Se trata de un texto proveniente de su propia pluma y contiene el relato detallado de una ceremonia bastante particular, que se llevó a cabo el 19 de diciembre de 1879 para celebrar el 50° aniversario de su doble doctorado. La descripción indica que la ceremonia fue preparada con sumo cuidado. Por la mañana temprano se abrieron las salas del Museo para recibir a quienes venían a saludar al director. En primer lugar se presentó el representante diplomático del Imperio Alemán, el barón de Holleben, quien condecoró a Burmeister con las insignias de la Orden de la Corona de tercera clase. También se hicieron presentes el cónsul alemán Nordenholz y el profesor Carlos Berg, quien hizo entrega de un ejemplar de su obra Hemiptera Argentina al homenajeado, a quien estaba dedicada. Burmeister recibió además dos diplomas, uno de la Facultad de Medicina y otro de la Facultad de Filosofía, que le fueron enviados por la Universidad de Halle a través de comerciantes hanseáticos. Alrededor del mediodía llegaron varios telegramas de felicitación, entre ellos el del ex-presidente Domingo F. Sarmiento. También se hizo presente una delegación de la Sociedad Científica Argentina, cuyo titular entregó al director un busto de su figura, incluida la autorización del gobierno para colocarlo en el museo. Algo más tarde llegaron representantes del Deutscher Turnverein (Asociación
Alemana de Gimnasia), del cual Burmeister era miembro honorario. Los últimos participantes se retiraron a las 16 horas (Burmeister 1880: 1-7).
Pero los festejos no acabaron allí. Algo más tarde, en el elegante Café de París se realizó un banquete para cuarenta y cuatro participantes, cuyos invitados eran todos alemanes o germano parlantes. Burmeister mismo lo inauguró con un brindis en honor al emperador alemán considerando que la fiesta era “puramente alemana y que para todos los
alemanes es sagrado dedicar la primera copa a la salud del jefe del Estado” (Burmeister
1880: 9, traducción de la autora). En medio de la animada conversación que se desarrolló en la reunión, el homenajeado tomó varias veces la palabra e hizo la descripción “de algunas propiedades características de la organización de la Argentina, destacando que daba que pensar que el animal más grande del país, el Megaterio -que por cierto ya estaba extinguido-, perteneciera a la clase de los perezosos” (10). La última alocución de Burmeister se refirió a la condición del sabio, es decir a la propia, para afirmar que éste se cuenta entre los seres más felices, pues su trabajo y profesión constituyen también su placer.
Esta autodescripción contrasta fuertemente con la valoración de Ángel Gallardo,
quien en 1916 veía en Burmeister a “un sabio argentino”, y se acerca más a una expresión frecuentemente utilizada, aunque no profundizada, en la interesante investigación de Cristina Mantegari (2003) para designar a Burmeister: “el sabio prusiano”. La autodescripción es además en buena parte coincidente con los testimonios de sus contemporáneos, ya sea amigos o adversarios, que siempre subrayan su carácter irreductible y su enorme capacidad de trabajo.
Pero contra lo que podría pensarse, lejos de reducirse a un rasgo personal, esas dos
características tan acordes a los códigos prusianos y la ética protestante, reflejan el canon de valores del estrato social del que Burmeister provenía: la Bildungsbürgertum. Esta expresión, que no tiene traducción adecuada en las lenguas románicas, designa en alemán a los sectores profesionales burgueses que, a partir de mediados del siglo XVIII fueron ganando en tamaño, importancia e influencia en estrecha vinculación con el fortalecimiento del Estado y la expansión del sistema educativo. El concepto abarca tanto a los funcionarios públicos como a los representantes de las llamadas profesiones liberales.
Dado que, a diferencia de la nobleza, su posición y prestigio social no dependían de
su origen sino de sus méritos y capacidad de rendimiento individuales así como de su
relación con el Estado, este grupo desarrolló formas de representación y legitimación
particulares. El hecho de compartir una formación académica, de haber recorrido procesos de socialización comunes y continuar la vida profesional como miembros de instituciones a las que sólo se accedía si se habían cumplido esos requisitos promovía un comportamiento de grupo cerrado que permitía a sus miembros diferenciarse de otros
estratos, primero de la nobleza y más tarde de la clase trabajadora. En la escala de valores de la Bildungsbürgertum predominaba el prestigio social por sobre la prosperidad económica. Sus integrantes eran mayoritariamente protestantes y constituían una elite cultural, en la medida en que ocupaban profesiones y posiciones en instituciones capaces de transportar los modelos burgueses imponiéndolos como dominantes. Este estrato tuvo un papel decisivo en las aspiraciones de unión de la nación alemana que se manifestaron en la Revolución del 48. Pero el fracaso de ésta y la posterior constitución del Imperio bajo la hegemonía de Prusia recortó sus posibilidades de participación política y la obligó a aceptar los parámetros del Estado bismarckiano (Vondung 1976).
En la Argentina de mediados del siglo XIX no existía un estrato social comparable, si
bien la revitalización de la esfera pública y la política de consolidación del Estado y
fomento de la educación y la ciencia que promovieron Sarmiento y sus sucesores permitían entrever un desarrollo en esa dirección. Burmeister, que llegó al país después de haberse labrado un alto prestigio científico internacional, no se mostró dispuesto a reconocer la legitimidad de las tradiciones académicas locales, por entonces menos desarrolladas y formalizadas que en su medio de origen, ni a tratar a las personas que actuaban en los círculos ilustrados del país como sus pares. Durante un tiempo, su contacto directo con el Poder Ejecutivo le permitió creer que tendría una posición dominante en el diseño de la política científica del país al punto de llegar a afirmar: “En todas estas cuestiones soy como un ministro, y todo lo que le escribo tiene validez, pues conmigo aquí no se hacen bromas. Todo lo que exijo se cumple”.
Pero lo cierto es que, en ese sentido, su capacidad de influencia en Argentina no sería mucho mayor de lo que había sido en Prusia. En la república sudamericana, la política general quedaba reservaba a los hijos del país y el rol que ésta le adjudicaba a Burmeister era muy distinto del de un ministro.
 

Notas
4) Una lista por orden cronológico de las publicaciones de Burmeister puede verse en Berg (1895: 325-357).
5).Respecto de la relación entre el concepto alemán Bildungsbürgertum y las teorías sociológicas norteamericanas sobre la profesionalización véanse Conze/Kocka (1985) y McClelland (1985). Sobre la relación entre la constitución de la Bildungsbürgertum y la formalización del sistema educativo en Prusia y otros estados alemanes durante los siglos XVIII y XIX véase Lundgreen (1985).
6) Carta de Burmeister a Siewert en mayo de 1870, cit. según Schultz Sellack (1874: 2). Traducción de la autora. No por casualidad el telegrama de felicitación que le envió Sarmiento se refería al aniversario del “día que la Universidad lo preparó para enriquecer a su país, ensanchando los dominios de la ciencias, é ilustrando los anales de la República Argentina con sus labores”,
7) Casi las mismas palabras con que años más tarde el presidente Carlos Pellegrini reconocía que Burmeister era digno de honores oficiales “por parte de la Nación en que pasó la época más fecunda de su vida, ilustrándola con obras de universal renombre”.

 

Bibliografía
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—     100 Sandra Carreras
—     7 Cit. según Burmeister (1880: 16); destacado de la autora.
—     8 “Decreto del Poder Ejecutivo ordenando honores al Dr. Burmeister”, cit. según Burmeister/Burmeister (1943: XVIII); destacado de la autora.
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